100 hombres para Lily Phillips

"Es el caso de Lily Phillips, una joven inglesa de 23 años que lanzó un reto en OnlyFans que ha dejado a muchos helados: el de acostarse con 100 hombres en un día. Un reto que, además, iba a retransmitir a través de su perfil". (estos extractos salen de Mundo Deportivo, Dallas News y otras fuentes similares).  

La historia de Lily Phillips, 2024, es la historia de una mujer traicionada por su equipo de trabajo, por sus amigos y por sus propios padres. Durante los últimos días se ha hablado mucho del tema, pero siento que la mayoría de comentaristas no tienen ni idea de lo que realmente ha pasado tras bastidores. Por eso, hoy traigo una explicación sencilla y realista sobre el comportamiento tanto de Lily como de los hombres participantes. 

1. ¿Por qué está mal?

Muchas personas se han apresurado a calificar el acto de indigno o de inmoral. Sin embargo, utilizan una opinión y no un hecho para justificar su perspectiva. Quiero decir, la mayoría han utilizado frases como «se ha dejado disponer de 100 hombres degenerados», «se ha dejado abusar por 100 hombres», etcétera. En ningún caso se menciona un daño material real, exceptuando los «ha puesto en riesgo su capacidad de contraer matrimonio tras ser penetrada por 100 hombres», que sí es un daño material real si se quiere ver así, porque supone un menor flujo de recursos hacia la hembra, pero no es un daño directo y no en todos los casos supone un problema. 

Este paradigma solo demuestra una cosa: somos simios. Porque el problema no es que per se sea malo el acostarse con 100 varones: no hay nada malo per se. Si hemos de justificar esto, «dejarse disponer» solo refleja la mentalidad arcaica de los atacantes, porque estas palabras sugieren que la hembra puede percibir un castigo que el varón no. Este castigo — y la razón de que se penalice socialmente a la hembra promiscua y no tanto al varón promiscuo — es un embarazo ineludible → basta la similitud entre embarazo y embarazoso para cuestionarse la etimología de estas palabras: pues, para sorpresa de nadie, la denominación a este estado tiene su origen en las palabras «estorbo», «obstáculo» y «enfermedad» en muchas culturas. 

A continuación dejo unos extractos obtenidos en SciELO sobre la cuestión: 

"En castellano según Joan Coromines, la etimología de la palabra “embarazo” y “embarazada” proviene de “embarazar” que significa ‘impedir, estorbar’ . A su vez, esta palabra se documenta primero en leonés o portugués “embaraçar”, derivado de ‘lazo, cordel, cordón’. ¿Tendrá que ver más con el cordón umbilical que con el sentido de “impedida”?", teniendo en cuenta que embarazar y embarazoso tienen ambas connotaciones negativas, no veo motivo para pensar que la construcción de embarazo no la tuviera. 

"En la República africana de Malaui encontramos otro curioso origen. El embarazo, visto como algo que puede dar la vida, pero también traer la muerte. La palabra tiene la connotación de ‘enfermedad’. En chichewa, el idioma de Malaui, existen tres palabras que designan “embarazo”: “pakati”, “matenda” y “wodwala”. Pues bien, las tres llevan implícita la idea de enfermedad. El significado literal de “paraki” es “entre la vida y la muerte”. Por su parte, “wodwala” se refiere a alguien que está enfermo".

"Las palabras para designar la idea de embarazada en las lenguas eslavas comparten la misma raíz etimológica de ‘carga’ . Así lo vemos en el caso del ruso, donde la palabra más común, usada para designar “embarazada” es “beremenaya”. Esta palabra significa “embarazada” en un sentido figurado: el significado literal de esta palabra es muy distinto, asociado a un significado casi religioso de ‘carga’ o ‘castigo’. Lo cual recuerda a la maldición bíblica de “parirás con dolor”".

En sí, lo que están diciendo, con sus escasos conocimientos de causa, es que Lily está dejándose embarazar de alguno de esos hombres y que, por lo tanto, las perspectivas de supervivencia de los dos — madre e hijo — son más bien bajas. 

¿Lily Phillips quedará embarazada después de estar con estos 100 hombres? Las probabilidades son extremadamente bajas. ¿Entonces? ¿Cuál «disponer»? La vulnerabilidad sexual de la mujer termina con las medidas anticonceptivas, lo demás es resquicio.

Terminado ese aspecto de la moralidad sexual anciana... pasamos a lo escabroso. Veréis, en un mundo sin riesgos sanitarios, esta juerga no sería más que una anécdota. No obstante, vivimos rodeados de enfermedades y este tipo de orgías no son sino un problema para la salud pública. 

"En él, se muestra todo el proceso. Cómo Phillips y su equipo alquilaron un apartamento turístico en Londres, cómo lanzaron la convocatoria -los participantes debían someterse a un test de detección de Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS)-, e incluye entrevistas no sólo con la protagonista, sino con miembros del staff y también con hombres que viajaron incluso de otros países". 

Se usó preservativo, en principio, y aún así consideraron necesaria la detección de ETS en los participantes. Esto es indicativo de que son conscientes de que hay riesgos en todos los actos sexuales, especialmente con completos desconocidos. Además, la constante fricción e irritación de las paredes y mucosas de la vagina puede crear lesiones en el interior de la mujer. En una entrevista, Lily asegura: 

— No se puede confiar plenamente en estas pruebas médicas, porque el hombre podría estar con alguien más en el lapso entre la prueba y el reto y no habría manera de saber nada. 

Entonces, reconocen reiteradamente que hay un riesgo sanitario real, pero quienes comentan se obcecan en que «han dispuesto de ella».

Creo que queda claro que no estoy a favor de este tipo de prácticas, porque hacen parecer que todo es jauja y que no hay consecuencias para los actos. El problema de tachar esto como inmoral y no darle un argumento sólido a la gente, es que los perpetradores se justificarán diciendo que es una opinión subjetiva. Y lo es, en el siglo XXI no hay diferencia sexual entre el macho y la hembra cuando estos no ejercen la reproducción en sí. Por esto, hay que buscar otro tipo de vías unisex para combatir la promiscuidad exacerbada y evitarnos disgustos directos. 

El perro de Charlie Gordon

Esta entrada fue inicialmente descatalogada en 2024 de mfiallos.org y republicada en 2026.  

«El perro es el único ser sobre la Tierra que te ama más a ti de lo que se ama a sí mismo».

«El perro es el más fiel de todos los animales, y por lo tanto el mejor amigo del hombre».

«Un perro es un ser admirable: no tiene prejuicios, no juzga, no conoce la maldad. Su devoción es infinita, su corazón puro».

«El perro tiene la virtud que más se valora en el ser humano: la lealtad».

Estas son citas de Arthur Schopenhauer, conocido por ser amante de los perros (y poco más). Como vimos en El animalismo, amor de cobardes, esta fijación con la lealdad de los perros es un fetiche clásico derivado de la ignorancia respecto a los conflictos de interés. Por supuesto que da igual los prejuicios que tenga el perro: porque los reserva para con la interacción de su especie. 

Jamás te juzgará un perro por tu belleza, porque no puede reproducirse contigo, así que saca el mismo beneficio exacto con una persona desagraciada que con una persona hermosa. Sin embargo, no se puede decir lo mismo cuando se trata de relacionarse con otros perros, por lo que no es una cualidad absoluta (no sería físicamente posible). 

Por lo tanto, no es algo que yo pueda decir que me gusta de los perros. Lo que sí me gusta de los perros y, bueno, de los animales en general — el humano como única excepción, puesto que lo soy —, es el resultado que genera la interacción con otras especies: un símil con la soledad. Es decir: estar con otra especie es lo más parecido a estar solo, sin el estrés de la apariencia ni la angustia del aislamiento. De ahí el amor por los animales, aparentemente incondicional. 

Exactamente esto se trata en el libro Flores para Algernon, una novela breve sobre un hombre con discapacidad intelectual, Charlie Gordon, que se somete a un experimento científico para aumentar su inteligencia. 

Hacia la mitad del libro, Charlie comienza a ligar con su profesora de la escuela de discapacitados: Alice. Él ya no es uno y, por lo tanto, despierta en él un sentimiento romántico por aquella mujer que lo ha salvado de su ignorancia. En poco tiempo, el hombre se desarrolla intelectualmente muy por encima de los demás, lo que lo hace sentir sumamente solo y Alice es la única persona capaz de calmar esa angustia. Muy para mi sorpresa, el sentimiento era mutuo. 

Esto implicaba que ella debía tener un fetiche con los retrasados. Quiero decir, ¿lo has visto cagándose encima toda la vida y de repente cambia tu visión de él lo suficiente como para enamorarte? ¿No deberías ver a un pobre retrasado en su cara, por mucho que fuese docto? Como una imagen superpuesta. 

Atributos físicos, valor social y dignidad humana

— No comprendo, filósofo, tu ahínco por entender las motivaciones ajenas. Mira, mi amigo simplemente tiene un gusto, como quien prefiere el queso al chorizo. 

— Por supuesto. ¿Quién no añora la comida de la tierra madre? Puesto que brinda nostalgia y está perfectamente amoldada a nuestro paladar desde niños. Qué hermosa la costumbre. ¿Pero qué hay del restaurante lujoso? Todas las decisiones que tomamos tienen una explicación: hay quien disfruta de un buen restaurante por la música que ofrece, por su materia prima y luego están aquellos que simplemente quieren fotografiarse ahí dentro por imagen. 

El origen es más importante que a dónde apunta la predilección. 

Ayer me reí releyendo este comentario de un lector: «Un preciso ataque al gen hoyuelo, tan recesivo en nuestra sociedad, solo un 20% de ésta lo posee». Me importa bien poco el margen de error del porcentaje: puesto que a mi alrededor no veo un solo hoyuelo, lo valido. Yo contesté: «Las cosas inútiles no tienen razón para existir». 

¿Por qué existen los collares de diamantes? ¿Por qué existen las cucharas? Claramente, el valor de mercado de un collar de diamantes es superior al de la cuchara. Esto os sonará bien al diálogo Sobre la belleza de Platón, donde también se usan las cucharas y los materiales de los que pueden estar hechas para tratar el tema de qué es lo bello. En este caso, discutimos lo mismo: ¿qué es lo valioso

El atractivo físico tiene un valor y la persona adquiere un valor proporcional a la belleza que carga. Claro, estoy anulando el resto de atributos para centrarme en el objeto de la cuestión. 

Como vimos anteriormente en una recopilación de datos curiosos, el «gen hoyuelo¹» obtiene su valor de una ilusión: «los hoyuelos en las mejillas → son atractivos porque imitan el sombreado producto del volumen en la zona de los pómulos», agregan definición y profundidad. De alguna manera, «tonifican» el rostro del portador. Pero cualquier persona que le de una única vuelta debería ser capaz de ver que no posee un valor instrumental.

  1. Tienen un valor objetivo todas aquellas características que lejos del ojo comunitario tienen un impacto en la perspectiva de supervivencia del individuo. Por ejemplo: la velocidad, el tono muscular, el equilibrio hormonal y la juventud. 
  2. Tienen un valor subjetivo todas aquellas características que, de no haber un observador, no añaden valor o benefician al portador.

Por lo tanto, aquello que tiene un valor objetivo tiene un valor instrumental absoluto (independiente, material, autónomo) y aquello que tiene un valor subjetivo tiene un valor instrumental social (vinculado al mercado, a la opinión social). Por mucho que el valor instrumental social pueda traducirse en valor instrumental absoluto, no lo llega a ser por esa necesidad de que la comunidad te lo brinde. 

Una gacela no se dejará comer por tus hoyuelos, pero sí podrás comértela si tienes dos piernas y un corazón resistentes. 

Tras dejar de sonreír por el ocurrente comentario, rápidamente diferencié tres tipos de personas y no pude sino angustiarme. 

  1. El portador.
  2. El adorador. 
  3. El maquinador. 

En el caso del «gen hoyuelo», la primera persona sacaría el máximo partido a su característica en círculos sociales. No lo admitiría jamás, pero estaría muy orgulloso: «¡Miren, miren mi gen hoyuelo!», así como hacemos todos, lo digamos o no, con una característica que en el mercado se considera positiva. Esta persona sería plenamente consciente de lo que obtiene gracias al «gen hoyuelo» y tendrá una ligera idea de porqué lo obtiene: pocos lo tienen, resalta su rostro y en última instancia, su persona. Así mismo, es la persona que le da menos importancia en un sentido adorador: no le importa el hoyuelo per se, convive con él y no altera su vida más allá del beneficio social (en presencia del mercado, cuando se aprestará a destacarlo). 

En defensa del biólogo Richard Dawkins

Esquema: 

Introducción.

  1. Los imperativos morales: Los imperativos morales: ¿cómo podemos manejar la sociedad admitiendo la inexistencia de una moral objetiva? 
  2. La relación entre ciencia y política: ¿cómo puede permitir R. Dawkins que se utilicen sus teorías para justificar medidas radicales? 
  3. Teístas vs. antiteístas: ¿realmente no hay buenos argumentos a favor de la existencia de Dios? 
Nota: veo que la principal confusión respecto a la obra de El gen egoísta comienza con el propio título. ¿El «egoísmo» como base de la naturaleza humana, entonces? ¿Cómo rasgo perverso e inevitable? Esto solo lo puede pensar quien no ha leído el libro completo. Richard D. aclara hasta desgañitarse que no hay tal cosa como un «gen egoísta». Para empezar, un «gen» no tiene ni siquiera cerebro. Y cuando habla de que hay un gen para una cosa y para otra, no es más que una simplificación de los drivers de conducta. Un «gen» puede ser tan egoísta como una «roca» que obstruye el paso. Te obstruye el paso pero la roca no quiere molestar, uno la ve «molesta». Podéis tomarlo como un chiste, al final el libro solo explica los resultados de las EEE y el éxito de dispersión de genes a partir de ellas.

Introducción [no requerida] 

¿Quiénes afrentan las teorías contenidas en el gen egoísta? Pululan en las páginas de divulgación filosófica porque les llama la atención las frases estrambóticas de sus autores de moda, pero no se preocupan por la ciencia de la filosofía, solo por su parte estética. Es decir, son fans de Kafka, pero no han leído un libro de materia pura en su vida, solamente críticas ciegas y pasionales. 

Pongamos, por ejemplo, ¿qué extrae uno de la lectura de La metamorfosis? El libro favorito de esta clase de perfil. Pues nada, no extrae nada, solo evoca compasión hacia un hombre ridículo que pierde su trabajo y que siente que nadie lo aprecia ya porque ha perdido el único medio por el que se hacia valer. ¿Qué conocimientos extraes de una obra así para convertirte en una persona más competente? Ninguno. 

Sin embargo, sucede que estos brotes pasionales que tanto se abrazan luego repercuten en el repertorio argumental. Por inacción (no obtención de argumentos) y por acción o emponzoñamiento (rechazo de los argumentos sin proveer otros argumentos). Luego uno pasa de lo kafkiano, que es exclusivamente pasional, a lo racional y cuando le dicen cosas que no le producen sentimientos de compasión, sino que se «justifica» la existencia del origen de estas tragedias que tanto nos corroen, entonces sucede el rechazo de lo lógico. 
Es lo que sucedería tras leer cualquier cuento de autosuperación con final feliz para proceder a un debate sobre la sensible cuestión de la adaptación de enfermos mentales en la sociedad. Claro, imaginamos a ese pobre niño enfermo como el héroe de un cuento, pero, realmente: ni hay héroes, ni estamos en un cuento. 

Llegó a mi puerta un hombre de estos, escuchimizado en cuerpo y alma. Le dije que, si tenía algo que decirme, yo estaba muy ocupado, que me remitía a mis escritos previos. Aflojé mi corbata roja de seda y cuando fui a cerrar la puerta, su pie me lo impidió:

— ¿Entonces no crees en la moral objetiva? — su rostro se asomó, sombrío. 
Honestamente no sabía si reír o llorar. Parece mentira que tenga mi obra completa hasta la fecha colgada en Internet y que aun así me lleguen mensajes sobre la objetividad de la moral. 

— No, caballero, no — suspiré, rendido —. Pero venga, no se me cohíba — lo alenté, sardónico y le permití la entrada. 

1. [Diálogo] Los imperativos morales.

Un hombre: Has hablado de El gen egoísta.

Filósofo: Lo menciono en casi todas mis entradas. Es una muy buena base y referencia para los lectores. Importando ese módulo me quitaría de estas explicaciones cíclicas… o no.

Un hombre: ¿No crees que se contradice cuando en su libro más emblemático The God’s Delusion critica vehementemente a la religión como causante de guerras, opresiones, etcétera? Pero en El gen egoísta afirma que solo somos máquinas que replican el ADN, por lo que no existe el valor, la justicia, lo bueno, lo correcto…  

Filósofo: Ya… ¿qué tiene que ver su crítica a la religión con esto? Si es por su tajante actitud, estás ignorando el hecho de que en el primer capítulo ya te comenta las diversas teorías alrededor de la evolución. Él trabaja sobre esta teoría porque es la que mejor encaja actualmente en el marco, pero no afirma que todo lo que venga de ésta sea una verdad inamovible. Es la diferencia entre conocimiento y fe: que el conocimiento baraja múltiples posibilidades sin problema y ofrece argumentos para negar algunas de ellas, estando en perpetua revisión. No puedes tener otro punto de queja, por lo que imagino… que esta es tu principal frustración: que este científico trabaje en una línea y no en múltiples líneas contradictorias.

Un hombre: Está evidentemente relacionado [la crítica a la religión y su presuntuosidad], aunque superficialmente no lo parezca. Porque de afirmaciones de PRIMER ORDEN (nuestros probablemente determinan nuestro comportamiento) se aventura a hacer afirmaciones de SEGUNDO ORDEN (no existe moral, justicia, etcétera).

Filósofo: Primero, el usar probablemente es una vulgaridad. Es como decir que probablemente nuestros músculos permiten el movimiento, probablemente las reacciones químicas en nosotros producen estados de ánimo…

El uso de probablemente responde a no comprender el primer concepto básico del temario: qué son los genes. Los genes son la información que usan las células para construir. Decir que probablemente los planos arquitectónicos, o mejor aún, para que sea un caso idéntico, que la ejecución de la obra probablemente produce el resultado final de ésta, es una locura.

Da igual que forma le des a los «genes» porque el concepto no cambia y su significado es inamovible: «información que guía la construcción del organismo» y da igual si es como lo estudiamos hoy o no (tirabuzón de ADN), porque la base del concepto, que es su relación con el mundo, es invariable.

Sobre la Justicia y el Bien, son conceptos relativos a quien los emplea. Richard habla de cómo las Estrategias Evolutivamente Estables moldean estos acuerdos, favoreciendo la subsistencia de la mayoría. De otra manera, otra estrategia sería la EEE hegemónica en x acervo. Estos acuerdos varían según el ambiente y las mutaciones genéticas y no satisfacen a la premisa de «la mejor actuación posible», sino a la de «la actuación posible», porque mejor es un juicio personal y posible es que está físicamente permitido tanto por el ambiente como por el ADN de los participantes. Remanentes, eso mismo: eso somos.

Un hombre: Afirmas que la noción de Justicia y de Bien pueden variar según las preferencias personales de cada uno…

Bajo esa mirada de tesis naturalista, ¿aceptas que no existen, pues, por ejemplo, deberes y obligaciones morales objetivas?

Filósofo: Es así. Sin embargo, esto no quiere decir que nos podamos dar a la discordia, porque:

1) Nuestro cerebro está condicionado: cada individuo tiene una psicología particular que usualmente coincide con los demás en grado de empatía, egoísmo, etcétera. La mayoría preferiría no tener que mentir en exceso o agredir a alguien. Esto tiene una razón lógica: demostrar que no eres de fiar te pone en jaque. Es importante que cada individuo, por su propio bien, obre según sus límites para no vivir con rencores y remordimientos [recomendación altruista].

2) Las leyes previenen que otros nos ataquen: si nos damos a la aventura, perderemos más de lo que ganaremos. Vivir con reglas claras y ordenadas no solo nos permite a nivel particular vivir con menos estrés, sino que previene que otros nos sometan a engaños, privaciones y maltratos.

Una visión utilitarista, que no moral, es mucho más eficiente y digna… y científica.

Estos conceptos de valoración son circunstanciales. Un individuo podría decir que no es justo no poder acostarse con la mujer que desea; sin embargo, ¿sería justo para ella que un hombre la someta si ella no lo quiere?

Es más, vayamos a lo más básico, ¿puedes definir estos conceptos siquiera? Siempre has de establecer un punto de partida, cosa que no pasa con conceptos absolutos como «mesa», «rubio», «medicina», «sonrisa».

No existen los deberes y obligaciones morales, pero sí la necesidad. Se vio más en la prístina obra de Jacques Monod.

Un hombre: Y dime, maestro… debajo de esas galas, ¿usted tiene pecho de hombre o de mujer? Disculpe, ya sé que usted es un ángel, usted tiene ambos. Procedo…

Esa afirmación tuya descansa en una cosmovisión convencionalista, que reza: «si la mayoría aprueban X, luego X es verdadero». Pero creo que la lógica no casa con ello. No solo puede ser lógica, sino también epistémicamente posible una realidad donde se naturalice la persecución, el racismo, la discriminación, tortura…

Filósofo: Todo tiene un motivo, por sinuoso o estrictamente probabilístico [dícese de algo que ha sido materializado de entre otras posibilidades físicamente legales]. No hay nada de no natural en la discriminación o el racismo. Otra cosa es que siempre tenga más efectos positivos que negativos. En ningún momento he dicho que si la mayoría promueven X, X sea lo mejor. De hecho, solo estoy explicando imparcialmente los eventos. No siempre es lo más óptimo, no, y esto según la métrica; es decir, tus objetivos. Sin duda, si tu objetivo es esclavizar negros, lo mejor será que la sociedad te apoye en ello; pero, si tu objetivo es que nadie los esclavice, entonces será más óptimo de promulgues con que no son inferiores.

Conocer las bases de nuestra conducta nos permite discernir entre lo que nos impone Dios y la cultura y lo que realmente nos beneficia. Sobre todo a nivel particular o familiar, dado que lo que beneficia a uno daña al resto. La vida es intercambio de valores en bolsa.

Recopilación de datos curiosos

Aquí dejo una lista de observaciones que he tenido presentes a lo largo de los últimos días. Son cosas evidentes, pero a alguno, por desgracia, le sorprenderán:

1. La mayoría de rasgos extra-atractivos en las personas, no tienen un valor real. 

Estos rasgos consisten en producir ilusiones en el resto de características, dando la apariencia de que los rasgos que sí tienen valor, han sido mejorados. Cuando alguien alaba este tipo de rasgos inocuos ya sé que no tienen ojos sino instintos. Estos son algunos ejemplos:

  • Los hoyuelos en las mejillas → son atractivos porque imitan el sombreado producto del volumen en la zona de los pómulos. Si buscas en Google acerca del por qué de su atractivo, te dirán que «acentúan la sonrisa y en algunas culturas es símbolo de buena suerte». Por supuesto, un rasgo que enfatiza positivamente otros rasgos, no es que sea símbolo de tal, sino que es tal. Sin embargo, solo un ignorante dejaría caer una tierna risilla al toparse con unos huecos que tan solo dan la apariencia de un mayor volumen.
  • Una cintura muy estrecha en la mujer → se valora muy positivamente porque contrasta favorablemente con el tamaño del pecho y de la cadera, potenciando su diámetro. Sin embargo, una cintura extraordinariamente estrecha, no aporta un beneficio neto a la persona. 
  • Unas caderas redondas en la mujer → dan la apariencia de que la cadera es más ancha; en comparación con una hembra que tenga el mismo tamaño pélvico pero una forma menos redondeada, ganará porque el punto de máxima anchura tiene una curva sin interrupciones. 
  • El vello facial frondoso en hombres → dependiendo de la cultura, se valora por su correlación con la madurez y la testosterona; pero esto acierta siempre, por lo que debería considerarse suposición falible.
Se vio más en "Sobre la piel blanca". 

2. Que el proyecto abierto sea más seguro no significa que la gente sea altruista. 

Deja de calentarte el corazón con los esfuerzos comunitarios por la iniciativa de colaboración. Seguro que te conmueven las abejas. 

A las personas les encanta el provecho. El reconocimiento es una manera «limpia» de adquirir provecho. Si se descubriera una vulnerabilidad y no se comunicase, solo quedaría obtener beneficio mediante la exploración de dicha flaqueza. Como esto podría acarrear consecuencias negativas más pronto que tarde, las personas tienden a señalarlas cuanto antes, adjuntando soluciones. 

3. Las personas que tienen hijos presentan estas dos posiciones filosóficas: 

  • «Todo tiempo pasado fue mejor».

Es habitual escuchar a este tipo de personalidad que «cada vez la gente tiene menos empatía», «en estos tiempos se han perdido buenos valores». Mi favorito es: «el Amor se ha perdido», como si en el siglo pasado todos los conyugues fueren fieles. Esto se dice muy a menudo, irónica y no irónicamente. Y no es problema cuando es humor, pero hay personas que realmente lo piensan. Esto nos dice que no solo no tienen idea de historia, de biología, de economía, de política y de, en definitiva, el mundo que los rodea; sino que además no tienen ninguna intención de obtenerla. 

Pensar que en algún momento las cosas fueron mejores es necesario cuando piensas en que el futuro puede ser mejor, porque si no tienes ninguna prueba de ello, habiendo siglos y siglos detrás nuestro, sería una locura. ¿No? Sus cerebros se programaron para convencerse de que sus acciones persiguen un ideal tangible y no meramente platónico.

Da igual si son progresistas o tradicionales, creen que su mundo perfecto se disolvió por culpa de los hombres (por tanto es controlable) y no que jamás existió por razones físicas. 

  • «La crueldad no es humana». 

Otra típica situación es cuando en el reportaje televisivo del asesino o violador del momento, uno dice: «algunos no son humanos». Este tipo de postura es indispensable para imaginar que tu descendencia no poseería jamás rasgos tan hostiles o psicopáticos. Es decir: deja en claro que tú, siendo humano, jamás podrías dar a luz a alguien que dañe de esa forma a nadie, que en tus genes es imposible que se acoja la maldad. Porque de no pensar de esta manera, tendríamos que admitir que eres un potencial generador de criminales. Y, entonces, ¿por qué arriesgarías al mundo? Y a ti mismo. 

En algún momento hablé con un padre de dos hijos varones y una fémina. Cuando empezaron los chicos a rozar la madurez sexual, los comenzaron a bombardear con precauciones sobre la pornografía. A mí esto me parece absurdo. No hay manera de que una persona no cruel, en lo sexual, disfrute con escenas sádicas. No le tiene que desbordar de dolor, pero tampoco debería mejorar la erección; a no ser que esta hostilidad sea innata en él, que es totalmente natural. 

Culpar a este material de las violaciones es como culpar a los traficantes de la drogadicción, teniendo en cuenta que muchos cerebros se habitúan y enganchan a placeres rápidos y sencillos, que generalmente vienen acompañados de amigos y carne.

Esta lógica resulta en la convicción de que las cosas están bajo control (la crueldad no es propia del hombre, especialmente si acarrea abuso sexual y derramamiento de sangre, aunque veneramos a los romanos y sus barbaries) y que, por lo tanto, el impacto de la descendencia depende exclusivamente de una crianza impoluta... y más aún: que no tiene la maldad ninguna razón de ser en el mundo. ¿Cómo de ingenuo has de ser? Se vio más en "Así es como prohibir el aborto promueve las violaciones".