Mi problema con la comunidad LGBT

Escribo esto, no porque no confíe en el sentido común del público, sino porque me temo que los científicos por fin comienzan a sublevarse contra la opresión que los anarquistas hiper-tolerantes de la razón que se hacen llamar LGBT... (y suma y sigue).  ¿Qué significa esta buena noticia para mí? Que ya no hay una crisis científica, sino que se asientan bases. ¿Qué significa, oh, ínclito filósofo, eso, para ti? Pues que ya no tendré protagonismo ninguno criticando estas fechorías. Ya no conmocionaré a nadie con mis atrevidas nociones racionales... el mundo será un «lo dijeron los científicos ayer» y de mi no quedará nada... a no ser...

¡Que me haga pionero! 

Y no solo entre mis allegados, 
puesto que vengo dando la nota desde largo, ¡sino que inmortalizaré mi osadía aquí! 


Contenidos: 


1. Introducción: una comunidad de maníacos depresivos.
2. El milagro Europeo: el marketing de la tolerancia. * Incluye consideraciones antes de aceptar cualquier idea [sexto párrafo]. 
3. Notas finales: ¿Tolerante o tirano?

1. Introducción: una comunidad de maníacos depresivos. 

Bien. ¿Qué sucede con la gay comunidad? Gay en el sentido original de la palabra anglosajona: alegre, despreocupado. Oh, ¿o quizá sea todo lo contrario? Resulta que los festivales del orgullo no son todo lo que la LGBT representan. 

Originalmente mi intención era tratar exclusivamente el tema trans, porque lo considero la cuestión más volátil, sensible y potencialmente destructiva de la comunidad. Pero, ya que estoy, voy a soltar todo lo que pienso. Mala costumbre difícil es de erradicar. 

Empezaré con los problemas de la gente gay que no comprendo a día de hoy (y ya he vivido lo mío): 

1. La famosa «salida del armario»... en 2022*

A nadie le importa con quién te acuestes. Puede parecer que tu intimidad sexual es de gran curiosidad al derredor, mas no podrías equivocarte más. Solo las personas que quieran intimar contigo o las personas muy cercanas a ti, pueden requerir de esta información. Es decir, tus mejores amigos, para que te puedan pasar los perfiles adecuados. 

Respecto a los padres... es lo mismo que digo siempre. O te aceptan como eres o viven en la inopia intelectual. Que te hayan parido debería hacerte dudar de si te aman por si solo. Te han sometido al libre albedrío del juego genético y te han plantado en un sistema de explotación físico y emocional llamado vida con el único fin de perpetuar la especie. ¿Realmente crees que lo han hecho porque te aman? Literalmente no te conocían. Y cuando te conozcan, decidirán su opinión de ti. 

Está esta patochada de que los padres son los únicos que nos apoyaran hasta el final. ¡Pero si son los grandes traidores! El único que te apoyará fielmente hasta el final, con toda garantía, es el perro que críes con comida constante. Yo no he recibido apoyo incondicional y soy heterosexual. 

Muchos heterosexuales pueden confirmarte historias de abuso, historias verdaderamente trágicas. No es que tus padres no acepten tu sexualidad, tus padres no aceptarían nada que se salga de sus pautas, de lo que esperan de ti, del hijo del que quieren ser padres. 

¿Importa la opinión de los demás?

Sí, ja, igen, yes, oui, kyllä... 

Pero si no es suficiente esa gracia junto con el sentido común para encajar semejante perogrullada, fear not: me dispongo a pormenorizar la traba. 

— No entiendo porqué te importa tanto la opinión de los demás. 

— ¿Acaso no nos acaecen las cosas que lo hacen debido a la opinión de los demás? La opinión de los demás condiciona tu vida directa e indirectamente...

Como una sombra cáustica capaz de deshacer tus anhelos o de impulsarte a lo más alto de las posibilidades humanas. La opinión son escaleras al cielo o al infierno y debe usarse como la más poderosa de las armas, pues en su hoja se refleja el porvenir. 

La vida que disfrutamos o lamentamos ahora es un montículo, una interacción, de diversas opiniones, históricas o coetáneas. Ignorar el peso de este enorme factor es como ignorar las leyes de la física a la hora de plantear un sistema de poleas. Hay una razón por la que un buen marketing levanta lo mediocre (así como unos buenos pantalones hablan de tus capacidades cognitivas) y es que la opinión, general o concreta, nos tiene cogidos por la tráquea.

¿No es por el compañerismo, la amistad, el amor y la admiración, [¡el favoritismo!] por lo que se mueve el gentío en una danza y lucha interminable? ¿No es la opinión la base del dinamismo cultural? 

Nota de suicidio núm. 527

Esta versión ha sido escrita con total indiferencia en faz. ¡La misma con la que espero estar reposando! 

¿Por qué? ¿Qué por qué? Mis allegados conocen el discurso. Mi trabajo literario es una respuesta clara que no muchos se molestan en leer y tomar en serio. Dicen que o no es claro, o que no lo hago lo suficientemente claro. Quien sabe si será mi querido lector capaz hoy de captar la magnitud de mis palabras, el peso de mi pena. 

Quise paz. La obtendría por las buenas o por las malas. Sin esas connotaciones. Esto es El Bien y es El Mal a iguales partes: ninguna. Pido disculpas y digo «¡de nada!», a quienes les perjudique y a quienes les beneficie, respectivamente, esta decisión egoísta. ¡Egoísta! Ni dándome muerte eludo a Dios. Todo ha esto sido... un malvado, macabro plan... sin esas connotaciones. Resoplo. 

Ojalá, ojalá y ojalá, pero no llego a nada. Inconformismo y rebeldía. Los motivos... la razón... el destino... el vil contraste del que no me zafo. Permítanme zafarme... me martiriza. Quiero escapar... ¡permítanmelo! Tanto lo pido y no se me permite esa suerte. ¡Cuán concéntrico! 

Que no te engañen los burgueses: 
el suicidio es siempre UNA solución. 

¡En su centro...! ¡Inexorablemente...! ¡Dios! Y cuán perogrullesco, ¿eh? 

Mi comportamiento obsesivo y controlador, la lectura para alcanzar a Dios con la daga envenenada, mi indignación ante la negación de la Masa por ser mi aliada. Ira sobre los frustrados, ida sobre los favorecidos... como si fueran contrarios. Ira sobre cada voluntad. Mi índice señala la puerta y la puerta señala el infierno... de vuelta. 

Estos estudios han sido una búsqueda para la justificación de mi muerte, pareciera. Empujaría, empuje, ¿empujo?, mi cuerpo marchito al precipicio. Oh, el Negro Poeta al fin en su melaza [risa fúnebre]. 

Los sucesos al fin cesarán (para mí). La infinidad que repaso en cada objeto (miro dentro, miro dentro…). Hay infinidad en todo lo concreto y en todo lo abstracto. Lo absoluto es que sea infinito. Nada se crea ni se destruye. Todo permanece como Dios lo trajo al mundo: estable.  Y cuando no es así, la aberración perece.  En ese sentido yo podría ser la aberración.

¿Por qué me obsesiona el control? Bueno, primero… me obsesiona todavía más que no le obsesione al resto. No comprendo como pueden vivir. Solía hacerme gracia de muy joven al girar la cabeza y contemplar al ganado mugir, corretear, parlotear… era un niño con un humor vivo y no podía evitar carcajear ante la escena. Una palabra venía a mi mente:

— Autómatas — seguido de… — ¡Viven sin que yo sepa nada de ellos! ¡Esas cabecitas suyas piensan por si solas! ¡Tienen una cama a la que volver y una comida preferida! ¡Tienen sus amigos y sus amantes! ¡Todo esto fuera de mi jurisdicción!

¿Cómo era posible? Era absurdo. Entonces, a cada evento absurdo le correspondía la siguiente palabra entre risas, risas al borde de un feliz llanto:

— ¡Probabilidades! — y seguía… — De todo lo que pudo acontecer, ¡ese fue el resultado! Dios, ¿cuáles eran las probabilidades?

De ahí mi alegría por las cosas pequeñas e insignificantes: siguen ahí. Sin embargo, es estadísticamente improbable que una u otra cosa suceda… en estudio. Solo en predicción, quiero decir.

Nunca fui una persona satisfecha.

[Diálogo] Mi problema con la política

Recomiendo la lectura previa de la entrada sobre el bien comunal, puesto que ahí explico a fondo mi posición. 

Hace poco publiqué en redes sociales una burla a la democracia, que por desgracia no tengo a mano. Un extraño decidió responderme e iniciar un intercambio de ideas. Yo, firme en mi postura apolítica, le dije lo mismo que le digo a mi querido tío, aficionado la filosofía política: «los problemas reales de los ciudadanos no son para con el gobierno, sino para con Dios, ¡buena suerte votando por la felicidad y la prosperidad!». 

¿Por qué tanta insistencia por alejarnos de los asuntos cruciales? ¿Cuál es la ansiedad? Las condiciones las formamos todos y firmamos pactos con el Santísimo al perpetuar nuestro paraje en la Tierra. ¡Quien quiera luchar por la libertad, que no le ponga cadenas a más almas! 

Pero las soluciones simples no agradan a la mayoría de filósofos, no, y luego yo soy el quejica indignado por tratar la realidad. Mis entradas sobre Ética Superior están a disposición del inteligente que se muestre interesado por lo racional.  

Bien, sin más preámbulo... 

Diálogo: el problema del enfoque en política. 

Nos referiremos a anónimo como J. Los paréntesis no aparecieron en el diálogo y los corchetes en negrita son aclaraciones mías.

Entonces J empieza, como hemos dicho, contestando a mi burla hacia la democracia: 

J: Soy totalmente antidemócrata —rousseano, si acaso— pero comparar eso [un voto democrático de ciudadano con un baile tribal que busca bondades] es pasarse. Es verdad que no se va a cambiar el status quo, mas hay políticas concretas que se revisan y cambian que afectan a la vida de gran parte de los ciudadanos.

Yo: Claro, es una exageración humorística. Ahora bien, los problemas reales de los ciudadanos no son para con el gobierno, sino para con Dios... buena suerte con ello. 

J: No, son para las políticas socialistas. Yo no creo ni que vaya a votar, en realidad. 

Dejo claro mi pesimismo y desestimiento:  

Yo: Todos deberíamos abstenernos.

J: Efectivamente. El fenómeno del voto útil/inútil (1) es cosa horrenda y veo a poca gente hablándolo.  El otro día mi compañera de piso me dijo: "¡ni se te ocurra NO ir a votar!". Le dije que no sabía si votaría, pero que si votaba, votaría al PCE. Me dijo: "pf, eso es un voto inútil". Son peores que la Stasi Alemana (2).  

Puesto que me niego a seguir mencionando partidos específicos, vuelvo mi punto de interés: el de la función de la política. 

El bien comunal

Introducción: 

El documento del que parto es una mera redacción de inglés. Puedes visualizarlo en una sola hoja aquí. Lo traduciré y ampliaré un poco, para ver si logro convencer a una triste alma de abandonar los callejones sin salida. 

El título es Good for the unit versus good for the whole, por lo que hablaremos sobre mi misconception favorita: el bien comunal. Ya he publicado un diálogo al respecto.

Reitero en mi creencia... el problema con el 99% de filósofos hoy en día es que se niegan a rendirle cuentas a las Verdades Categóricas solo por el gusto, el afán insano, de darle más al coco de la cuenta. ¡La gente quiere romper platos para luego pegarlos, cuando es mucho más sencillo no romperlos en primer lugar! Son más bien artistas. Lo que los distingue de ese digno grupo de hippies es que creen cargar con un deber intelectual a las espaldas. Es como teorizar sobre qué sucedería con ecosistema actual si aparecieran unicornios de la nada. Alguna curiosidad saldrá de ahí, pero el enfoque es surrealista. 

Surrealista, ilógico... cabe recordar esta cita de R. Dawkins: «El amor universal y el bienestar de las especies consideradas en su conjunto son conceptos que, simplemente, carecen de sentido en cuanto a la evolución» (1). 

En el prólogo de Vida, la gran historia de Juan Luis Arsuaga (2), me topé, en un párrafo dónde hablaba de la laboriosa relación entre el método científico y las ciencias históricas, con lo siguiente: «diría que las otras ciencias experimentales sienten envidia de la sencillez y la elegancia de las formulaciones matemáticas de la físicaI», ¡tan breves! ¡Tan compactas! Si bien la política no la consideraría una ciencia experimental [sino una estrategia con base en ellas, de aquella manera, porque que Dios baje y vea si considera sus límites racionalmente], es cierto que todo sería simple si pudiéramos expresar estas cuestiones matemáticamente. 

Lo cierto es que de poder, se puede. Carecemos de la larga historia de datos que harían falta para predecir la evolución, el progreso, etcétera... en la física es todo sobre el aquí y ahora, pero las cosas se complican en lo no tan raso. Oh, pero, ¿qué me comunican por el pinganillo? Hay una fórmula lógica que sin duda deja en jaque al bien comunal. Y la expondré a continuación, a fin de que los arquitectos de la ética se zafen de sus neuróticos esquemas. 

Conceptos clave: bien comunal, lógica, política, ética. 

Traducción y ampliación: 

Las aclaraciones entre corchetes serán de gran ayuda para comprender al cien por cien esta breve pieza. 

«Por miles de años, utilitarios y nihilistas han luchado sobre la pregunta [¿mejor lo bueno para uno o lo bueno para todos?] sin llegar a una acuerdo. Aquellos que defienden la mayoría (que no son todos, en lo absoluto), pasarán por idealistas porque no entenderán jamás cómo funciona el mundo». 

«Las leyes de la naturaleza siempre están en lo correcto, porque ellas marcan lo posible y lo imposible. La naturaleza, la realidad, son, después de todo, solo la materialización de las cosas que pueden suceder [y mantenerse] (estables). Lo imposible (inestable), jamás se materializará en el mundo. Por eso lo bueno para todos no llegará a existir jamás: porqué es ilógico [, es irracional]».