Sobre el autor

Cabezota y extremadamente demandante, el Ínclito Filósofo M. Fiallos fue encontrado por una señora entre las hojas de un repollo, en la última noche tibia rayana al invierno. 

Desde su juventud, no pudo sino maravillarse por las causas y los efectos de los fenómenos sociales; debido a su enorme ego que quería conocer por qué, cómo y cuándo las fuerzas externas influenciaban su bienestar y moldeaban a sus congéneres, principales agentes de su frustración. 

Romántico empedernido pero siempre sesudo, M. Fiallos vivió una vida frugal en todo ámbito y se sabe que murió sin dejar descendencia. Es trágico para el mundo y honorable para su alma. 

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